No te ilusiones con un lindo rostro.
No hagas escenas de futuros inciertos donde tú, y esa persona están viviendo felices por siempre.
No pintes sueños con las ganas de amar, ni tampoco construyas paisajes con las palabras más bonitas que hayas oído de su boca.
No confíes en las alas que un “te amo” puede darte.
No te lances al vuelo y no pretendas que los “me encantas” serán nubes donde podrás aterrizar y descansar.
No te pido que no te enamores, solo te pido que no te hagas ilusiones sostenidas por nada real, palpable y demostrable.
Porque cuando te quites la venda de los ojos, cuando enfrentes la realidad, el único corazón roto será el tuyo. Los únicos sueños desechos serán los tuyos, y las únicas ganas de amar de nuevo que se verán sofocada, serán las tuyas.
Por eso, si quieres amar, si quieres creer, si quieres sentir y soñar, hazlo cuando haya acciones de por medio que sustenten los “te quiero”. Hazlo cuando los “te amo” se presenten en forma de esfuerzo y detalles que marcan la diferencia. Hazlo, cuando ya no necesites oír nada, porque las acciones hablan por sí solas.