Enamorarse es, por naturaleza, una montaña rusa. Es en el amor que las personas aprenden a ponerle un equilibrio al proceso, y a estabilizar estas emociones bruscas que, de a poco, socaban el sentimiento.
Sí, la teoría de la “montaña rusa” no es tan romántica cuando se analiza. Subidas y bajadas emocionales pueden ser perjudicial para la salud de la relación. A pesar de que estés en plenitud y éxtasis en cada una de las grandes subidas, las bajadas bruscas pueden terminar en una gran presión que provoca estrés en la pareja, al punto de llevarles a una crisis y, consecuentemente, terminar en una terrible ruptura.
Aún existen personas que se dejan llevar por la idea de que “Las crisis, peleas y malos momentos en las relaciones, son normales”. No, en absoluto. Que algo pase frecuentemente, le da el concepto de ser algo “común”, pero está lejos de ser normal.
No hay nada de normal en que una persona a la que ames, te genere crisis existenciales por algún problema. Las discusiones leves pueden ser algo propio de la interacción humana, pero cuando se salen de control y se siguen tomando como “normales”, hay una grave interpretación de lo que es y no aceptable para la relación.
Mucha de estas personas que no saben diferenciar lo bueno de lo malo, lo común de lo normal, lo natural de lo insano, terminan cayendo en relaciones tóxicas sostenidas, exclusivamente, por la falsa creencia y estereotipo social de que, todas las relaciones, tienen crisis y eso les hace normales.
Si quieres una relación normal, sana y duradera, bájate de la montaña rusa y pon los pies en la tierra, de este modo, estarás entregando tu corazón con inteligencia, y no de manera ciega. Así, te entregarás tú, por tus principios y valores, y no por los estereotipos sociales que giran en torno al “cómo debe ser una relación”.