Tu tarea de hoy, tu reto, tu más grande desafío es aceptar que las puertas que se cierran, no significan el fin de los latidos de tu corazón.
Quién te lástima, quien se atreve a martillar tu corazón y poner a prueba tu credulidad sobre el amor, debe dar por terminada toda posibilidad de reconstruir aquello que derribó. Es hora de darle paso a un nuevo arquitecto, alguien que ponga cada pieza en el lugar que estaba y, a pesar de que hayan quedado grietas, pueda hacerlo latir de nuevo.
Porque así es este asunto del amor, el corazón nos pertenece… hasta que un día deja de ser así. Nuestro amor propio es fuerte, hasta que un día alguien nos hace superponer el ajeno sobre el nuestro. El corazón late, hasta que de pronto, ese alguien decide romperlo sin piedad.
Pero, ya eso lo sabemos. Conocemos la manera en que los muros se alzan y se derriban alrededor de tu corazón. Lo que parece que no sabemos aún, es que después de que un muro cae, un nuevo amor está dispuesto a alzarlo, porque te recuerda lo fuerte, importante y valiosa que eres como persona, porque está dispuesto a amarte por encima de los obstáculos y porque, sobre cualquier cosa, quiere que estés bien, quiere que seas valiente y capaz de ser feliz con o sin él.
Sí, siempre habrá alguien que querrá eso para ti luego de que te lastiman. Siempre habrá alguien que buscará la mejor versión de ti, incluso cuando estás dispuesta a ser la peor versión de ti, para que nadie más, parta tu corazón.