Como toda etapa, la llegada de un hijo tiene sus momentos dulces y otros no tanto.

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Se podría decir, que no todo es color de rosa, pues traer un hijo al mundo no es solo ir de compras y elegir todo eso bonito relacionado a bebés. Esto es algo que va mucho más allá, pues es la llegada de un ser humano dependiente, que viene a cambiar nuestros hábitos y vida cotidiana de una manera repentina.

Los hijos son demandantes, requieren cuidados, educación y tiempo. Ser primerizos no es fácil, ni siquiera te das cuenta y tu hijo se vuelve prioridad. Te olvidas de ti, de tu pareja y de lo que te gustaba. Porque ahora son tres. El matrimonio pasa a convertirse en familia.

En realidad, no solo la mujer experimenta un cambio brusco, los especialistas explican que estas son las principales razones por las que ocurre la distancia entre la pareja:

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  1. Los pagos: Un hijo probablemente será la inversión más cara en la vida. Ahora los gastos se tienen que adecuar y al principio no será fácil.

Cuando menos pienses las cuentas saldrán mal, porque los hijos se enferman de forma inesperada y las discusiones comenzarán.

 

  1. Depresión posparto: La ansiedad y la tristeza se vuelven los mejores acompañantes de la nueva madre. La depresión posparto es un trastorno real y evita que ella realice sus actividades de manera habitual. Los cambios emocionales y físicos provocan irritabilidad y sensibilidad, por ello pueden tomar cualquier desacuerdo como algo personal y empiezan a alejar a la pareja.

 

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  1. Se pierde el contacto físico: La mamá está cansada, pendiente del bebé, irritada, está enfrentando todos los cambios en su cuerpo, tiene miedo y se siente insegura. Y el papá se siente rezagado, ya no es la atención completa para él, quizás quiere saciar sus ganas por las noches, pero a la madre no le apetece.

 

El ambiente se vuelve tóxico, pero en realidad ninguno de los dos habla, cada uno tiene su prueba, pero no la comparten.

 

  1. La comunicación: La clave está en poder compartir distintas opiniones, con el fin de llegar a un acuerdo. Se trata de escuchar todo lo que el otro quiere decir, sin ser egocéntricos y respetando su forma de pensar. Cuando el diálogo se pierde, la convivencia se vuelve un calvario.

Solo hay que tener paciencia, son padres viviendo su primera etapa y lo mejor es ser fuertes, porque va a ser complicado superarlo, pero no difícil. De ser posible hay que acudir a un especialista.