Por lo general, cuando el estrés hace acto de presencia, y este se encuentra acumulado, puede ocasionar una serie de desajustes o desequilibrios en la vida de cualquier persona.

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Y, es normal que salgan a flote y se creen situaciones complicadas en la pareja. De hecho, diversos expertos en problemas de pareja aseguran que hay una gran razón del por qué aumentan los conflictos en verano.

Y es que cuando pensamos en vacaciones, asumimos que habrá un tiempo de calidad, de descanso, de diversión. Pero, en realidad en esta temporada pueden generarse algunos percances, y estos originar problemas en algunas relaciones, y es justo en este momento cuando tienden a romperse. Diversos psicólogos aseguran que es porque no estamos impuestos a pasar tanto tiempo con la pareja, nuestra rutina nos deja poca convivencia.

Y es que, en época de vacaciones, hay desacuerdos por gastos, conducta de los hijos, repartición de tareas, actividades de ocio y más. Pilar Conde, psicóloga, asegura que se trasladan a los días de descanso las tensiones habituales de la pareja, pero todo se concentra en siete (7) o quince (15) días.

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El problema no son las vacaciones, sino el distanciamiento que se ha dado, las insatisfacciones de cada uno de los dos, en vacaciones no hay manera de evadirlos y afloran los conflictos. Las vacaciones entonces se convierten en el detonador.

Sin embargo, no por eso nos vamos a privar de viajar o de salir de casa. Los hijos tienen gran influencia en la decisión, pues pensando en ellos podemos optar por salir y despejarnos en compañía de la naturaleza al aire libre.

En este caso, la psicóloga Pilar Conde recomienda que la pareja hable antes del viaje para poner sobre la mesa los problemas que podrían surgir, particularmente todo factor de estrés, pues la convivencia y el bienestar dependerán de cómo se haga frente a los obstáculos y situaciones estresantes.

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Antes del viaje se debe negociar, establecer límites y así realmente podremos disfrutar las vacaciones. No se resuelven los conflictos pero tampoco se empeoran. Eso sí, la pareja deberá hacer tiempo realmente para afrontar sus diferencias y evitar que el problema crezca, una buena opción es acudir con un profesional.

De hecho, en verano suele haber más tiempo para acudir a terapia, es buena época para reflexionar y trabajar con las herramientas que dicte el terapeuta, así notaremos mejorías en la relación y habrá oportunidad de trabajarlas a profundidad.

Para prevenir cualquier mal rato que se pueda generar en épocas de vacaciones, se puede emplear algunas herramientas para mejorar la situación, entre ellas:

  • Expresar y recibir opiniones del otro, negociar y crear acuerdos.
  • Reforzar la relación de pareja con estímulos verbales, afectivos y personales.
  • Administrar el tiempo para pasar tiempo con la pareja, la familia, los amigos y a solas.
  • Expresar emociones y gestionarlas de forma interna.
  • Atender los conflictos habituales.