Uno puede creer que el consumir la placenta luego de dar a luz, es una práctica que se ha vuelto tendencia en los últimos años, ya que, Kim y Kourtney Kardashian , o Anahí, ex cantante de RBD, decidieron hacer público el hecho de que consumieron su placenta luego de dar a luz.

Ads

Esta es en realidad, una práctica antigua que algunas tribus indígenas y africanas ya practicaban, ambas, con distinta creencia sobre las propiedades que esto provocaba.

Gracias a que estos famosos lo han vuelto tendencia, muchas mujeres han decidido seguir sus pasos, sin saber el verdadero riesgo al que se someten.

Ads

Anahí, inicia una nueva etapa como escritora, y en su libro “Valiente”, confiesa el por qué decidió consumir su placenta.

“La verdad es que sí me metí a estudiar, a aprender y a conectarme con el planeta parto. Las propiedades de la placenta las explico bien en el libro”, reveló Anahí.

 

Ads

LOS RIESGOS DE COMERSE LA PLACENTA

Según una investigación publicada por el Diario Americano de obstetricia y ginecología, no existe evidencia científica que respalde que comer la placenta cruda, en píldora o cocida, sea beneficioso para la salud.

No se niega el importante papel de esta parte del cuerpo para el desarrollo del bebé, pero sigue siendo un peligro latente el hecho de consumir la placenta. En Oregón, USA, un bebé sufrió de una infección causada por estreptococos, la cual se transmitió a través de la lactancia materna de la madre, quien estaba consumiendo píldoras de placentas las cuales dieron positivo en esta bacteria.

El mayor peligro para la salud de estas personas, es el desconocimiento y la enorme cantidad de información falsa que termina desinformando realmente a las personas.

Por otra parte, se considera una fuente escasa de hierro, y si bien, muchas necesitan de este mineral en su cuerpo luego del parto, la placenta no brinda suficiente aporte nutricional para considerarse necesario su consumo.

Por otra parte, un mito ronda sobre la depresión post parto, y es que algunas creen que comer la placenta, también ayuda a sobrellevarlo. La Universidad de Nevada desmintió este mito demostrando que la placenta no altera de ninguna manera el nivel hormonal ni el estado mental de las personas que lo consumen.

El único hecho comprobado hasta ahora son las altas probabilidades de contraer y transmitir bacterias muy dañinas.

Ads