Todas las mujeres, alguna vez en sus vidas han pensado en dejar sus trabajos, y esto se puede deber a distintos factores.

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Como un alto nivel de carga laboral, estrés ocasionado por un mal entorno laboral, presión o acoso en el trabajo, mejoras salariales, nuevos desafíos o simplemente cambiar el estilo de vida, dejar todo de lado y hacer un largo viaje de introspección por el mundo, la cual sería ideal y la mejor opción.

A partir de todo este panorama, donde surgen comúnmente frases como “Estoy harta de mi trabajo» «No me motiva nada» «Voy a renunciar» y muchas similares, ante este repetitivo escenario, la ciencia tomó estos reclamos y los investigó, y la verdad a raíz de estos varias investigaciones y estudios se hicieron al respecto.

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Uno de ellos fue un estudio del «Association of Accounting Technicians» del Reino Unido, el cual se dio a la tarea de investigar sobre el working life de las mujeres y encontraron varios datos interesantes.

En estos estudios se pudo conocer qué es lo que piensa la mujer promedio, renunciar a su trabajo diecisiete (17) veces al año.

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Otro estudio realizado, por la Asociación de Técnicos de Contabilidad, después de analizar los hábitos laborales se determinó que la mujer promedio piensa por lo menos diecisiete (17) veces al año en renunciar a su trabajo e incluso hacer algo completamente diferente a lo que se dedica.

De hecho, las que estudian les pasa por la mente cambiar de carrera diez (10) veces al año. De acuerdo, a los resultados de la muestra analizada 34% aseguró que es así, mientras que el 22%, es decir, una de cada cinco (5), confirmó que le ha pasado por la cabeza.

Esto significa que, en promedio, las mujeres piensan, al menos seiscientos setenta y un (671) argumentos desde que comienzan a trabajar hasta el día en que reciben la jubilación.

Pero eso no es todo, el estudio también arrojó que la mujer trabaja por lo menos treinta y dos (32) horas a la semana, es decir, mil seiscientas sesenta y ocho (1668) horas al año 78,396 horas en su carrera.

Desde luego, no están contempladas las labores que por “sociedad” se han establecido en cumplimientos a la mujer, como las labores extras que se realizan en el hogar, o el arduo trabajo de ser madre.