Cuando se decide establecer una relación formal en pareja, y luego comienzan los planes para formar una familia, el objetivo principal de los padres es brindarles a sus hijos una educación completa, llena de valores, conocimientos, amor y respeto. Todos estos elementos son importantes en la crianza y educación de un niño.

A la misma vez, esto no solo los ayudara a ser una persona de bien, sino a estar bien con ellos mismos, y con la sociedad, estando felices y plenos con sus buenas acciones desde pequeños.

Estudios en el área de desarrollo humano demostraron que las semillas de la empatía, el cariño y la compasión estaban presentes desde nuestra niñez, pero para mantenerlas se necesitaba la guía de los adultos en toda etapa de la infancia, de otra manera no habría este tipo de desarrollo.

Ads

Los psicólogos de Harvard demostraron que cuando los niños aprenden a preocuparse por los demás, son empáticos, responsables y, sobre todo, desarrollan vidas más felices y exitosas. La guía para lograrlo la resumieron en los siguientes consejos:

  • Desarrollar una relación amorosa con los hijos: Los niños aprenden a ser cariñosos con los demás y amables cuando reciben ese trato. Es por el amor que sienten de sus padres que desarrollan una mejor relación, lo que lleva a ser más receptivos con valores y enseñanzas.
  • Dar un buen ejemplo: Los niños aprenden valores y comportamientos no según lo que se les dice, sino por medio de lo que observan tanto de sus padres como de los adultos que respetan.
  • Cuidar de otros y mostrar un gran compromiso ético: Es importante que los niños vean nuestra amabilidad y nuestra felicidad, el compromiso por hacer lo correcto y lo justo, aunque a veces no resulte agradable. Valorar el trabajo en equipo, enseñarles a buscar la felicidad por buenos medios y apoyados en las personas que les rodean será una lección invaluable.
  • Agradecidos y amables: Un niño amable sabrá reconocer cuando alguien le trata con amabilidad y sabrá ser agradecido. El expresar gratitud lleva a un camino de carácter generoso, compasivo y con capacidad de perdón, lo que ayuda a ser feliz y saludable emocionalmente hablando. Es importante que los niños aprendan también a lidiar con desacuerdos.
  • Hacer crecer el círculo de preocupación del niño: Es normal que sientan preocupación por personas cercanas, pero hay que ir más allá y pensar en quienes no forman parte de su círculo cercano, por ejemplo, un compañero nuevo de escuela, alguien que no habla su idioma o que vive en otro lugar y no la pasa bien.

Los psicólogos indicaron que esto les ayuda a ser capaces de reconocer la vulnerabilidad de otros y los sentimientos de quienes pasan por alguna dificultad.

  • Promover el pensamiento crítico y la acción como camino al cambio: Los niños son curiosos, quieren saber por qué las cosas son como son, por qué las personas actuamos de tal manera y cómo esto puede provocar deseos de cambio. La clave aquí es hablar de las diferentes situaciones que tienen lugar en su día, las que están mal y cómo podrían mejorarlas.
  • Autocontrol y sentimientos eficaces: Los psicólogos recalcan la importancia de mostrar a los niños que todos los sentimientos son válidos pero que las reacciones que desencadenan no siempre son las mejores.

Así los niños aprenden a lidiar con las emociones negativas de una forma productiva. Pongamos nombre a los sentimientos, hagamos que entiendan su reacción, que piensen que podrían hacer o no.