Comienza  por hacerle caso a tu propio instinto, no es que seas una persona paranoica, él no se encuentra  ocupado, no contesta  tus mensajes porque no le importas, pero ¿qué lo llevó a actuar así? Dos profesionales  en el tema lo explican a continuación.

“Tenemos que hablar” es el título que Elizabeth G. Iborra y Bruno Valente escogieron  para su libro. No importa para nada de qué cara  de la moneda te encuentres siempre es horrible  oír  o menciona  esta frase, porque es sinónimo de que algo malo sucederá  y si de parejas consiste es de las más usadas para finalizar  la  relación.

¿Tendrá algo que ver la pésima  comunicación entre ambas personas? Bueno, pues este libro viene a traducir lo que realmente ambos desean  decir.

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El hombre que de plano no comprende  cuando respondes  con un “no tengo nada”, aunque el enojo te escurra en la cara y quieres  que adivine lo que tienes, ¡sorpresa! No lo realizara.

Pero, ¿por qué las mujeres actuamos de esa forma? La respuesta es sencilla, es un pequeño obsequio  que nos heredó la abuela, ya sabes, en aquellas épocas  vigilar al esposo  era casi una total obligación y las  pocas tareas   del día lo permitían. Una forma  de tener al hombre comiendo de la palma de tu mano  actualmente es dejarlo con la duda.

No solo  en el  tema de mujeres, porque sí, ellos también utilizan  la de “después  te llamo” y así pasan meses.

Bruno comenta  que lo realizan  para tener una alternativa  emergente, no dicen “se acabó”, por si más adelante se les antoja otra vez. Es decir, si de plano no te llama, no te envía  mensaje ¡no estés de insistente! Lo recomendable es  escuchar lo que te está transmitiendo  ¡no le interesas! Aunque te pongas la ropa interior  más hermosa  no lo harás regresar.

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