La corta palabra, compuesta por solo dos (2) letras: “no”; es una negativa que, aunque parezca muy sencilla y fácil, a la hora de ponerla en práctica y decirla, puede resultar todo lo contario, pues muchas veces esta sencilla palabra es muy compleja para muchas personas, ya que en ocasiones puede parecer hiriente.

Son muchos los casos en donde, las personas prefieren omitir decir “no”, ya que esta respuesta puede ocasionar un conflicto, puede parecer egoísta, descortés o desagradecida. En fin, son muchos los casos en donde decir “no” se puede disfrazar en un “si” obligado para quedar bien con otras personas.

Pero, la verdad es que decir “no” cuando la situación lo amerite, nos hará sentir mucho más relajados, cómodos y bien con nosotros mismos, ya que es la verdadera respuesta que queramos dar, bien sea porque no queremos hacer una cosa, ir a algún sitio, aceptar algo, involucrarnos, etc.

En la vida, nos enfrentamos a situaciones a las que no queremos enfrentarnos, los orígenes de por qué no queremos hacerlo pueden ser varios y diversos, pero sea por lo que sea, es importantísimo registrar que no queremos hacerlo y respetar esto.

A algunas personas todo esto mencionado les causa ciertas complicaciones o ciertos disgustos, pues no están acostumbrados a plantarse y decir exactamente lo que quieren, o creen que no es un buen momento y lugar, entre otras cosas.

Aquí, presentamos algunas razones por las que a algunas personas no pueden decir “NO”:

  1. Miedo al rechazo.
  2. Miedo a la soledad.
  3. Miedo a perder algo o alguien.
  4. Miedo de los cambios y las cosas nuevas.
  5. Miedo a la culpa.
  6. Miedo al conflicto.
  7. Miedo a ser egoísta.

Sin embargo, decir “NO” puede traer beneficios, como los siguientes:

  • Hacer solo lo que uno quiere hacer: Es ser sincero y fiel con uno mismo. Tiene que ver con respetar lo que cada uno siente y desea.
  • Aprender a poner límites: Priorizarse, significa realmente hacer lo que se quiere sin importar nada más. Tiene que ver también con aprender a poner límites, aprender a saber hasta dónde sí y hasta dónde no.
  • Vivir más sano: Es una actitud más sana, una forma de vida menos tóxica y más fiel a lo que realmente uno es. Disfrutar de sentir y hacer sin limitaciones ni presiones. Tan solo disfrutar de lo que se desea.
  • Aumentar la autoestima: Esto es muy importante, pues aprendemos a valorarnos más y a defendernos a nosotros mismos. Nos hacemos respetar y hacemos que nuestras relaciones puedan ser más profundas y afrontarlas con más seguridad y carisma.
  • Nos permite conocernos más: Poder decir que no para escucharnos más a nosotros mismos hace que podamos realmente dilucidar qué es lo que nos gusta, qué es lo que queremos, qué es lo que necesitamos.