Actualmente, la sociedad está en una constante lucha para demostrar el grandísimo valor de la mujer dentro de la sociedad. Es difícil cuando en ocasiones, es la misma mujer quien se desvaloriza y no reconoce como lo que es, el pilar fundamental de la humanidad.

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Por años, se ha tenido la idea de que el hombre, como género, es quien se ensucia las manos mientras las mujeres cuidan a sus hijos y atienden los temas del hogar, pero, incluso desde ahí, se puede ver el gran papel de la mujer.

Veámoslo desde el punto de vista de una mujer latina promedio, la cual está en casa, cuida de sus hijos y atiende otros asuntos ajenos al ámbito profesional.

Esa mujer, que está ahí, hoy día también es una profesional, preparada, con estudios y capaz de invertir los papeles, pero ¿Por qué la mayoría no lo hace? Por la sencilla razón de que el trabajo de casa, el trabajo de madre, es el trabajo más duro y difícil que existe y que pocos hombres pueden asumir.

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Son ellas esa parte humana que necesita la sociedad.

Ahora bien, veámoslo desde el punto de vista de la mujer que sí se dedica a su vida profesional. En su mayoría, estas mujeres suelen estar solteras o en medio de una unión libre y sin hijos.

Estas mujeres, erróneamente, se consideran más exitosas que las que se quedan en casa. Una no es más exitosa que otra, simplemente, la manera en que ellas disfrutan de su vida y se sienten plenas, es distinta.

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Pero, tampoco nos hagamos los tontos. Una mujer que se ocupa de sí misma y nadie más, suele sentirse mucho más satisfecha con el final de cada día, y eso es porque reconoce, de mejor manera, lo fuerte y empoderada que puede ser cuando solo se preocupa por ella.

Pero, esto no es una charla sobre el feminismo, sino, más bien, sobre los roles de hombre y mujer en la sociedad. Pues, así como hay mujeres que se entregan por completo a la labor de ama de casa, hay hombres que se entregan por completos a la labor de proveedores del hogar.

Ambos tienen el mismo dilema, y es que se desatienden a si mismos y se olvidan de lo realmente valiosos que son, de lo que realmente quieren para sí mismos.

La familia es el núcleo de la sociedad, pero esta idea ha hecho tanta meya en la mente de las personas, que se ha adoptado más como una doctrina, una idea que debe seguirse al pie de la letra, haciendo que, la idea de ser independiente, preocuparse por uno mismo y solo atender a nuestras propias necesidades y deseo, sea visto como un acto de rebeldía.

Necesitamos más personas rebeldes en el mundo que valores y aprecien su verdadero rol dentro de la sociedad, el cual es tratar de ser felices por sí mismas y para sí mismas.