Muchas veces somos víctimas de lo que la sociedad etiqueta como “lo que debe hacerse correcto”, tratamos de seguir eso y a veces no nos damos cuenta de lo absurdo que puede resultar. Es lo que sucede cuando nos tratan de inculcar de cómo pensar en positivo ante diversas situaciones que pasamos en nuestra vida.

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Tenemos que estar conscientes que no siempre una situación puede enfrentarse teniendo pensamientos positivos; debemos reconocer que hay momentos buenos y malos. El cómo enfrentemos estas situaciones depende mucho nuestra estabilidad mental y el como pensar en positivo resulta a veces difícil de llevar.

Debemos afrontar los sentimientos de  tristezas

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Hay sentimientos que debemos enfrentar y que forman parte de nuestra forma de pensar, y de nuestro carácter; sin embargo  lo más importante es que no debemos negarnos a la idea de sentir y vivir a plenitud nuestros sentimientos más profundos.

Afrontar las tristezas y las situaciones  nos ayuda a superarlas más fácilmente y sacar de cada una de ellas un aprendizaje que de seguro nos servirá para situaciones futuras.

El que nos reiteren la forma de cómo pensar en positivo, no solo nos condicionan a una manera única de pensar sino que nos corta el derecho de expresarnos tal cual nos sentimos.

Cuando tenemos un problema que nos lleva a sentirnos tristes no podemos desligarnos de un todo se eso, no se puede separar esa emoción y desterrarla.

Sin embargo, lo que si se debe hacer es trabajar en una solución desde esa emoción, pero en ningún caso ignorarla.

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Eso tan absurdo como decirle a una persona que enfrenta un luto que debe saber cómo pensar en positivo y seguir adelante, no es para nada una solución lógica.

En este caso la persona debe enfrentar su luto, llorar y vivirlo, tal cual es, un luto. Decirle como pensar en positivo es como pedirle que lo ignore o se desligue de esa realidad.

Reprimir el enojo o tristeza no es conveniente

Generalmente solemos etiquetar  el enojo o la tristeza como sentimientos negativos y tratamos de alejarlo de nuestro día a día.

Sin embargo debemos asumir que somos seres humanos, que dentro de ese contexto estamos alegres o tristes y cada una de esas emociones y situaciones son parte de la vida.