Nunca creí que al conocerlo me iba a sumergirme en el color de sus ojos, no pensé que al decirme algo mis piernas temblaría; no sabía bien que al besarme ya no iba a querer frenarme, no sabía  para nada  que me enamoraría de él y tampoco sabía que existías tú. No es culpa tuya, tampoco mía, no estaba en mis planes enamorarme de él, todo se dio de forma natural y nunca vi que era un error. Lo siento.

No contaba con que me enamoraría  con sus chistes, que me fascinaría su inteligencia, que me encantaría su menare de ser. No contaba con que esa persona llegara a mi vida, que me hiciera reír, que me haría perder la cabeza. Perdón, esto era algo que no estaba en mis manos.

Me enamoré de una persona que no se encuentra disponible para mí y lo hice de forma repentina. Me acerqué aquella persona y vi todas esas cualidades que sé que también te encanta, comencé  a adorar sus gestos que sé que también a ti te enloquecen y me empecé a enamorarme de ese corazón que sé tú también amas  y que, claro, te pertenece.

No logre controlar la manera en la que me hierve la sangre cada vez que lo veo, no pude dominar los nervios ni el afecto; no pude controlar extrañarlo cada vez que no estaba conmigo… no pude manejar  los celos al saber de qué estaba junto a ti. Perdóname por tratar, perdón por pensar en que él te dejaría con el fin de  estar conmigo.

Me rindo, y  es algo que debí hacerlo desde hace tiempo pero no podía. Pensé que las emociones serían mucho más  fuerte que todo. Pero ya no más. Acepté el presente y te ofrezco una sincera disculpa. Eres una gran persona  y ambas merecemos estar con  alguien que nos quiera, con una persona  que nos aprecie  y que sienta lo mismo que nosotras sentimos.