Cada persona es dueña de sus emociones y cómo reacciona ante ellas, si bien es cierto que es difícil controlar las emociones, está en nosotros permitir hasta qué punto estas nos puedan afectar.

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Podemos decaernos ante un hecho, circunstancia o situación desfavorable que nos afecte, pero solo está en nosotros levantarnos, somos los únicos que tenemos esa capacidad de retomar las fuerzas necesarias para no dejar que esa situación nos derrumbe.

Simplemente, cada situación sucede porque debe o debió ser así, se podría llamar que es el destino quizás, pero está en nosotros tolerar y tener el control ante ella.

Sin duda alguna, nos puede afectar, es algo normal, pero, no podemos juzgar algo por cómo nos hace sentir, pues solo nos ocurre a nosotros, a más nadie a nuestro lado.

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Somos los encargados de lo que nos perturba, eso que nos afecta y no nos deja dormir, somos nosotros los únicos dueños de nuestra mente, y cómo podemos controlar nuestros pensamientos.

Es verdad que por días podemos sentirnos completamente mal, que esa situación inconclusa nos haga sentir como lo peor, lo que nunca creímos llegar a sentir nunca.

Pero no debemos permitir que eso nos afecte, por nada del mundo debemos dejarnos derrumbar, pues situaciones desagradables son las que nos ocurrirán el resto de la vida, e incluso puede llegar a definir lo que somos.

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Tolerancia, una palabra un poco difícil y que guarda consigo toda esa complejidad. Pero por muy ruda que pueda sonar es lo que nos define, el límite al que podemos llegar, todo lo que podemos aguantar con tal de no dejarnos derrumbar.

De cierto modo de eso se trata, soportar sabiendo que es para bien, no como muchas veces le hacemos con otras circunstancias ajenas a nosotros que solamente nos agreden desde la piel hasta los huesos.

Hay que recordar que lo único que debemos tolerar en esta vida son las situaciones que surjan por nuestro propio interés, los malos momentos, los días grises, más no a ningún tercero que nos venga a amargar la vida. Por eso cada situación es difícil y diferente, está en nosotros saberla tolerar.