Por mucho tiempo ha estado latente la interrogante sobre los misterios de los sentimientos, eso que, aunque no se percibe visualmente, se siente tan fuerte como un torrente de energía en el interior. Son los sentimientos los que poseen una fuerza inagotable para acarrear cualquier pormenor o afrontar cualquier obstáculo.
Resulta muy complejo estudiar con exactitud el porqué de los sentimientos, que es lo que los ocasiona, y porque pueden surgir de manera inesperada. Simplemente no se buscan, llegan y se instalan sin ningún tipo de aviso.
Es confuso para la ciencia explicar o aislar variables y establecer correlaciones para comprender un poco mejor qué es eso llamado amor, afecto o atracción.
No obstante, el estudio más reciente publicado hasta el momento, parece tenerlo claro: la clave del atractivo podría estar en la comprensión mutua entre dos personas.
La verdadera atracción va más allá del físico o de ese interior tan difícil de definir. La auténtica magia entre dos personas se inscribe en la lectura emocional de dos corazones que colapsan y armonizan, que se entienden. Es esa atracción de la que uno no se libera ni aun cerrando los ojos.
La atracción física no perdura, es intensa, vacía y fugaz, pero la atracción por esa mente y ese mundo emocional que late al mismo ritmo que nuestra música interna, nos convierte en la mejor pareja de baile en el amor.
Pero, hay que tener presente que ningún amor será auténtico si no existe esa empatía basada en la intuición de necesidades y en la correspondencia de afectos.
Más allá de lo físico y de ese convulso interior que en ocasiones guardamos las personas, todos escondemos unas necesidades emocionales que de pronto, son identificadas, leídas e incluso resueltas con la cercanía de ese alguien maravilloso disfrazado de persona normal.
Cuanto más conseguimos sintonizar con el mundo emocional de alguien hasta el punto de descifrar sus sentimientos, mayor es la atracción. Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Lübeck, Alemania, y cuyo estudio se ha publicado este mismo año en la revista “PNAS”.
El amor siempre será alegría y la necesidad de dar lo mejor de nosotros mismos al ser amado. Porque el amor que solo entiende de sufrimientos y chantajes no es digno ni es auténtico.
La atracción más intensa es esa en la que por fin, logramos comprender las intenciones y las emociones de la otra persona, y donde, además, reforzamos nuestro crecimiento personal y la autoestima.