Las relaciones nunca han sido sencillas, son muy complejas. Es difícil saber lo que la otra persona quiere, hasta es difícil saber lo que uno mismo quiere para esa relación.
El problema es cuando vienen los pequeños malentendidos. Porque que alguien te guste, no siempre significa que quieres tener una relación seria.

Existe una gran diferencia entre “me gustas” y “quiero pasar toda una vida contigo”.

Cuando inicias una relación es maravilloso. Comienzan a conocerse, a vivir momentos juntos, a congeniar y en este transcurso ven si son el uno para el otro.
Si sólo es por un tiempo, pues queda como una buena etapa de tu vida. Lo malo es cuando uno de los dos quiere tener algo más serio, es ahí que tienes que ponerle en claro que tu no planeas algo más allá, así que sin rodeos cortas con esa persona. Porque es mejor terminar esa relación que ilusionarlo a un hecho que no pasará.

Si tenemos todo claro, ¿en qué momento empieza a mezclarse todo?

Como hemos dicho anteriormente, lo malo está en las falsas esperanzas. A veces lo hacemos con la intención de saber que tan lejos puede llegar la persona por nuestro amor. Sin embargo, el resultado no es nada positivo porque siempre sale sufriendo el ilusionado, el quien lo entrego todo para que al final no reciba nada.

Si quieres estar con una persona en una relación seria, tienes que hacerlo saber. Si quieres tener a una persona que sólo sirva para cuando necesites quitarte las ganas de tener sexo, deberías tener las agallas para aceptarlo y decirlo. Porque esto es algo que va para todos.

No hay nada malo en no estar buscando una relación, no hay nada malo tampoco en querer tener algo serio. Tenemos que saber comunicarnos y dejar las cosas en clara. A nadie nos gustaría que jueguen con nosotros, así que es mejor cortar de una que ilusionar por años.
Después de todo, sea como sea tu relación, no hay una mejor que la que aceptas tal como es… Porque solo así comienzas a disfrutarla.