Siempre lo pasamos muy bien cuando salimos, pero ¿qué sucede cuando llegamos a casa? Bien entramos nos encontramos en silencio, sin nadie quien nos reciba con una sonrisa ni con un cariño, uno se siente muy sola; porque no es lo mismo de estar sola que vivir en soledad; y cuando uno se encuentra triste y melancólico, es cuando más nos pesa esa soledad.

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No es que la soledad sea mala…

Si no que en un momento queremos tener a nuestro lado a alguien especial que nos abrace cuando estemos tristes, que nos levante los ánimos con una sonrisa, y que nos enseñe cuánto nos ama. Hay un momento en que queremos despertar a media noche y sentir esa calidez a nuestro lado: alguien que podamos contarle nuestros sueños y pesadillas. A veces la vida es difícil, pero no debería ser difícil de vivirla y no sabemos cuánto tiempo estaremos en este mundo. Así que, sería ideal no estar todo el tiempo viviendo en esa soledad, porque no es bueno, porque a la larga sentiremos esa necesidad de tener a alguien a nuestro lado.

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No dejes que esto te abrume

No estés pendiente de eso, tan sólo vive como quieres, sácate una sonrisa. Sé que es bueno estar sola, pero no siempre, extremos tampoco debemos aceptarlo. Es bueno que te rodees de personas positivas, de pensar que te quieren, que te llene y te hagan sentir feliz.

No perdamos la esperanza de encontrar a alguien que pueda compartir con nosotras las delicias de la vida. Alguien que nos comprenda y pueda complementar.

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La baja autoestima nos lleva a construir un muro

Nos sentimos incompletas, vamos creciendo y desarrollando recursos, teniendo modos de pensar y actuar para intentar salir adelante, o al menos con pocos moretones de los encuentros con otros, en el mejor de los casos nos montamos armaduras rígidas, profundas, pesadas que se fortalecen con el paso del tiempo, pero nos mantienen de pie en la vida sin raspadura alguna.

Al final, es amándonos a nosotras mismas que mejor podremos amar y ser amadas

Todos queremos ser amados, pero muchas veces cambiamos nuestras expectativas por los demás. Aceptando y sabiendo quiénes somos, podremos amarnos  para de ahí amar a los demás. Debemos integrarnos para saber quiénes somos, conocer lo que nos enriquece y lo que nos empobrece. Debes encontrar el punto medio en el que podamos florecer en amor propio y sentirnos amadas.

 

 

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