La traición, palabra difícil de digerir, casi intolerable e imperdonable, suena dolorosa y decepcionante, en cualquier espacio que protagonice, de seguro la experiencia no resultó nada agradable. Las traiciones son dolorosas, en menor o mayor medida, nadie espera ser traicionado, y aquel que traiciona, si no hace la consciencia necesaria y el escarmiento suficiente, existe un alto porcentaje de probabilidades de que vuelva a traicionar.

La ingratitud es traición para el ser humano. James Thomson.

 

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La lealtad es una virtud, la confianza, el respeto, la consideración, fluye tras un nivel de consciencia, que lo veamos o no, nos llena de sabiduría, nos permite ver las cosas desde otro enfoque, ponernos realmente en el lugar de los demás.

Por su parte, quien traiciona, no necesariamente es un ser inconsciente, o inmoral, no es menester juzgar conductas, todos somos propensos a actuar de maneras inciertas muchas veces, y realmente etiquetar a una persona por una acción cometida, no es lo justo, los errores van y vienen, el asunto está en aprender de ellos o insistir en el error.

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La traición es en gran medida una cuestión de hábito. John le Carré.

 

Lamentablemente, la traición es uno de esos errores que se suelen repetir, algo activan en la persona, un gusto, un sabor, un riesgo quizás, algún instinto que se convierte en tentación permanente e invita a que vuelva a vivirse una y otra vez.

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¿Irresistible la traición?..Quien la ha vivido puede describirla mejor, quizás en principio no se manifiesta la intención plena, solo las personas detractores y oscuras planifican un acto de tal magnitud, pero quiénes caen simplemente, quiénes se dejan llevar por estas acciones sin la intención premeditada, suelen recibir un mayor peso, de culpa, conciencia y moral, pues de alguna manera para poder traicionar, que significa indudablemente tomar una decisión, elegir, debemos tener la razón activa y más allá de los motivos, que en muchos casos son la única salida, la traición duele y pesa.

La traición comienza en el momento en que la gente viola sus propios derechos. M.F. Moonzajer

 

Decidir perdonar o no, es cuestión de cada quien, hay quienes olvidan y siguen adelante, hay quienes viven aceptando pero con la duda y el temor a cuestas, hay quienes perdonan pero en su corazón albergan el resentimiento y hay quienes simplemente comprenden y trascienden…¿bueno, malo?…cada experiencia dará su veredicto.

La traición requiere ser apreciada en su enseñanza, a la larga puede llegar a hacerse costumbre y deja solo dolor y pesar a su paso.

Por: Marvi Martínez – Rincón del Tibet