“Que tu vida no sea como un aeropuerto, que no dependa de si alguien llega o se va”, una frase de un cantante llamado “Xhelazz”. Tan acertada que engloba en solo unas cuantas palabras, una verdad que a muchas personas nos cuesta aceptar.

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La felicidad es un estado de plenitud en el ser humano. Y su principal fuente es el amor; Pero ¿Significa que nuestra felicidad está en el amor que damos otros?

No, por mucho que amemos a alguien, por mucho que deseamos que ese alguien viva para siempre y por mucho que creamos que le necesitamos en nuestra vida; la felicidad propia yace dentro de nosotros. Posiblemente te hayas preguntado ¿Cómo, si alguien es tan importante para nosotros, puede NO ser la razón de nuestra felicidad?

La respuesta es más sencilla de lo que parece. Suponer que otra persona es la razón de nuestra felicidad, es suponer que dentro de nosotros no hay suficiente amor propio como para ser felices sin esa persona.

No quiero menospreciar el papel de la familia dentro de este asunto, quiero enfocarme a las personas que considera que su pareja es la razón de luz y vida para ellos. Engrandecer a esa persona de tal manera, no nos hace menos persona, pero nos resta nuestra capacidad de ver que, incluso sin ellos, podemos vivir felices.

Recuerda que, el amor, puede existir en tus hijos, en tus padres, en el trabajo que haces, en tu pareja y hasta en tu mascota. Pero, sino reconocemos que el amor que sentimos hacía nosotros, es el que realmente nos alimenta y nos llena de la felicidad más pura, entonces estaremos incompletos, porque nos faltará alguien a quien amar, y ese alguien, eres tú.