No te sucede que llega un punto en el que te cansas de las mismas preguntas y frases de siempre: “¿Cuándo te vas a casar?”, “¿cómo vas a conseguir novio si no sales?”, “se te va a ir el tren”, “necesitas casarte para que tengas un hombre a tu lado que te dé seguridad”. En serio, a veces quisiéramos solamente desaparecer para ya no tener que escuchar esto casi todos los días.

Son comentarios que realmente molestan a muchas mujeres que de verdad disfrutan de su soltería. No digo que las mujeres solteras quieran morir solas, pero la mayoría reconoce que el estado de plenitud que alcanzan estándolo, es mucho mejor al que lograron compartiendo su vida con alguien más.

Por supuesto, hay una probabilidad de que esta idea cambie, y no es para menos, digo… ¿Cuántas veces al día vemos a hombres en la calle que realmente llaman la atención? Alguno de ellos debe ser excelente para formar una familia ¿No?

Pues la verdad es que sí, el asunto está en que la sociedad a decidido poner a la soltería como un sinónimo de amargura, tristeza y soledad, cuando en realidad, estos estados emocionales no son dependiente de nadie más, excepto tú misma.

La soltería no resulta nada negativa, según la Universidad de Michigan, la cual reveló a través de un estudio, que las parejas casados o en una relación vivían menos en promedio y esto estaba estrechamente ligada a la disminución de la calidad de vida, el aumento del estrés y la falsa felicidad que sostenían a diario al lado de su pareja.

Nadie niega que existen personas que realmente no nos incomodan, que de verdad nos hacen sentir feliz a diario, pero la verdad es que, dentro de todo ese montón de oportunidades, las que realmente funciona, son muy pocas.

Muchas personas adquieren un compromiso emocional con otros por el simple hecho de no querer sentirse solos… Hombres, mujeres, es momento de dejar de llamar amor a cualquier estrella fugaz solo porque nos sintamos vacíos.

Llenar el corazón depende exclusivamente de tu actitud ante la vida, y no de las personas que te rodean.

 Frank Staffor, uno de los investigadores, afirma que:

“Los hombres tienden a trabajar más fuera de casa, mientras que las mujeres asumen la mayor parte del trabajo doméstico. Y la situación sigue siendo peor para las mujeres cuando tienen hijos”

Las investigaciones afirman que las mujeres solteras y jóvenes, pasaban hasta 6 horas haciendo labores hogareñas, mientras que las mujeres casadas, las hacían por 12 horas y hasta 18 horas por día cuando tenían hijos menores de 13 años de edad.

“El matrimonio ya no significa para un hombre desligarse de las tareas domésticas, pero sí sigue significando más horas de trabajo para la mujer en comparación a él”: Frank Stafford

Aunque la sociedad jure y perjure que las mujeres casadas y madres de hijos no tienen que asumir un papel de “ama de casa” solo por el hecho de ser mujer, la verdad es que sigue haciendo. Esto se debe a que desde la edad primitiva, las mujeres fueron siempre las más adecuada para realizar labores que competen al cuidado de los demás, mientras que el hombre hacía trabajos de caza.

Obviamente, la sociedad ya no lo ve así, pero la investigación afirma que se sigue realizando, aunque con menos frecuencia que antes. Esto concluye en que las mujeres solteras, no se sienten realmente atadas a esa ley social autoimpuesta. Ellas rompen el sistema y dicen NO a los papeles de género.

Una mujer soltera, tiene mayores probabilidades de seguir adelante con sus paciones, y la única manera en que con una pareja esto deje de ser así, es que el hombre entienda que su mujer, no es su ama de casa, sino una persona libre con derecho hacer lo que realmente le apetece y que el asunto de tener hijos, no es una obligación.