Por lo general cuando amamos a alguien, tenemos expectativas de lo que esa persona y esa relación nos aportarán, cómo será, cómo nos sentiremos, qué podremos hacer juntos, etc. Y cuando sentimos que esas expectativas no se cubren, comenzamos a sentirnos insatisfechos a nivel emocional.

La realidad es que es sano tener expectativas, pero cuando éstas son demasiadas o desmedidas, nos aleja del amor y nos acerca al sufrimiento y a la frustración.

corazón

Cuando tenemos demasiadas expectativas sobre algo, no damos oportunidad a que las características o cualidades de la otra persona llenen nuestros espacios, porque estamos esperando algo determinado y cualquier cosa diferente a eso, aún siendo positiva,  tendrá una desviación para nosotros que se convertirá en insatisfacción. Cuando el número de expectativas que tenemos es excesivo, evidentemente corremos el riesgo de que nadie logre cubrirlas y eso se traduzca en frustración y en desánimo ante el amor.

Nuestras expectativas no deberían ir más allá de nuestros principios, de las cosas que de no ser así, sencillamente no estaremos dispuestos a negociar. Algunos ejemplos de expectativas inocuas: que mi pareja quiera tener hijos dentro su proyecto de vida, que mi pareja sea de alguna religión, que mi pareja sea heterosexual, que mi pareja sea fiel, que mi pareja sea atento y cariñoso… Expectativas de este tipo son sanas y nos dan un primer filtro al momento de decidir con quién queremos compartir a nivel amoroso.

Ir más allá de lo básico que por sentido común nos da nuestros valores nos limita al momento de escoger una pareja o permanecer con ella en el tiempo.

Dices que tienes corazón, y solo lo dices porque sientes sus latidos;

eso no es corazón…

Es una máquina que al compás que se mueve hace ruido
―Gustavo Adolfo Bécquer

 

Dices que tienes corazón

Pretender que nos amen de una manera determinada es un error que hace que nos convirtamos en personas que no aprecian o valoran la esencia del otro, en esclavos de una búsqueda constante de coincidencias e inclusive podríamos terminar haciendo matrices gerenciales o check lists asociados a la persona que nos interesa.

Obviamente estamos hablando dentro de condiciones y parámetros normales, se excluye cualquier situación que vaya de forma franca en contra de nuestra persona, nuestra autoestima o nuestro desarrollo, por ejemplo: No aplica aceptar cosas como te lastimo porque te amo, te soy infiel, pero te amo.

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Dale oportunidad a tu pareja de enamorarte por lo que es, más de por lo que tú esperas, conversa con la persona que te interesa acerca de qué esperas de tu relación, sin presionarlo, no intentes cambiar a nadie, no funciona. Permite que el amor toque a tu puerta sin darle un mapa con miles de señales, semáforos e instructivos de por dónde y cómo debe avanzar. No cuestionemos la forma de amar de nadie, que cuando es amor verdadero, seguramente nos hará bien. Esto nos permitirá sentirnos en plenitud en la relación, sin frustraciones y seguramente gratamente sorprendidos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet