Los problemas y sobresaltos en las relaciones sentimentales, nos hacen dudar acerca de la estabilidad de la misma, haciéndonos considerar el fin de la misma o, con suerte y compresión, perdonar las malas acciones. Primero que nada, para confrontar los problemas, debemos mantener una idea objetiva de lo que ha sucedido, es decir, que lo que hagamos no esté influenciado por factores emocionales que nos hagan querer quedarnos o huir despavoridamente de la relación. Primero que nada, hay que evaluar cual es la razón principal del problema, en base a ello, tendremos un punto de partida para saber qué decisión tomar de forma objetiva.

  1. Violencia o Discusión.

Es normal que existan discusiones y diferencia de opiniones dentro de las relaciones. De tal modo, debemos mantener un nivel de madurez lo suficientemente alto como para que estas no sean una razón de ruptura o intoxicación de la salud del amor que se tienen ambos. Pero hay que estar muy atentos y saber diferenciar una discusión de un entorno violento. Quien recurre a la violencia para imponer su punto de vista, no merece ser perdonado.

  1. Discriminación o sentido del humor.

El sentido del humor es uno de los factores más importantes para mantener una relación, de hecho, si se tienen sentidos del humor muy distinto dentro de la pareja, es muy probable que esta ni siquiera tenga posibilidad en formarse.

El humor es delicado, y existe una línea que lo separa de la discriminación racial, sexual y de clases. Si tu pareja cree que es gracioso burlarse de ti o de otras personas por su color de piel, posición económica, etnia, raza, religión u otros aspectos que le definan, entonces está en ti si perdonar su ignorancia o comprenderla, el asunto está en que, si decides permitirla, tu calidad humana será igual de pobre que el de dicha persona.

  1. Dominio o preocupación.

No temas si tu pareja quiere acompañarte a la puerta de tu casa, eso es un símbolo de educación y caballerosidad. Puedes alegrarte incluso si muestra un cierto grado de preocupación, reclamándote que no tengas contactos con personas que se sabe que pueden dañar la relación o no son de buena influencia para ti.

Pero no debemos confundir esto con el dominio o el control total. Las personas posesivas suelen querer prohibirnos de todo solo por el hecho que no le resultan de su agrado. Así que atento con ello.

  1. Amiguitas o amigas.

No hay razón para generar ni siquiera una discusión porque tu pareja tenga una relación amistosa con compañeras de trabajo o estudio. Si te molesta mucho la presencia de dichas personas y no hay nada que demuestre el “por qué” de los celos, deberías evaluarte a ti misma.

Ahora bien, debemos tener en claro que existen límites en el modo de trato que se tienen a personas ajenas a la relación. Coqueteos y escapadas no deberían permitirse, pues esto atenta directamente a la confianza que se tiene en la pareja.

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  1. El lugar de la mujer no es siempre la cocina, ni es responsabilidad absoluta del hombre traer el pan a la mesa.

En una sociedad en la que el machismo parece irse extinguiendo y feminismo tomando mayor relevancia, hay que tener en cuenta cuál es el rol verdadero de la pareja. Ambos, por igual, deben aportar, sin discriminación de género ni evaluando quién tiene más dinero. Hay maneras de equilibrar la balanza, así que, si alguien intenta imponerte un rol dentro de la relación, es mejor que lo alejes.

 

 

 

 

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