Hemos escuchado muchas veces que son sólo los hombres quienes engañan a las mujeres, pero la realidad es muy distinta a lo que dicen.

Existen muchos mitos sobre la infidelidad en las mujeres, lo cual dice mucho de lo que piensan los hombres sobre la mentalidad femenina. El más conocido de todos es que las mujeres no engañan tanto como sus contrapartes masculinas. Lo curioso de ello es que es totalmente falso, aunque sí existe un porcentaje mayor en los hombres, ellas también son infieles por las mismas razones. Así que no existe diferencia entre la recurrencia en cada género, por lo que tampoco es cierto el mito de que engañan sólo por daño emocional o para escapar de la relación aburrida que tienen.

Existen muchas más razones por las que una persona puede engañar y para demostrarlo que son por las mismas razones que lo hacen los hombres, le preguntamos a distintas mujeres de diferentes edades de por qué las mujeres engañan a sus parejas. Si te sorprendes de las respuestas es porque sigues creyendo en mitos antiguos sobre la mente femenina.

Fernanda, 25 años

+ Por miedo a no poder experimentar más.

+ Por no medir las consecuencias de sus actos.

Clara, 24 años

+ Porque se encuentran harta de la rutina.

+ Buscan emociones diferentes.

Lucía, 24 años

+ Porque la otra persona es muy atractiva [curiosidad]

+ Porque sus amigas lo hicieron y pareció no haber consecuencias.

Paulina, 27 años

+ Por la soledad o el abandono.

+ Porque salió la oportunidad con alguien que le atraía mucho.

Daniela, 23 años

+ Porque piensan que pueden amar a dos personas al mismo tiempo.

+ Porque simplemente pasó.

Cristina, 27 años

+ Porque la otra persona tiene fetiches que a su pareja le da miedo intentar.

+ Porque quiere y puede hacerlo.

Como podemos ver, cualquiera de esos puntos puede ser motivo de infidelidad para cualquier hombre, así que no existe una gran diferente entre un hombre y mujer infiel. Puede que sorprenda a muchos, pero demuestra que no importa el contexto en el que se desarrolle una relación, siempre existe la posibilidad de ser engañado.